El EBITDA no te hace bancable. Muchas empresas familiares se presentan al banco con márgenes sólidos y creen que la reunión está ganada. Luego el comité central dice no y nadie entiende por qué. El banco no valora tu margen. Valora la masa patrimonial tangible, la calidad del colateral y la claridad jurídica de las personas que firman. Tu contable te prepara los estados financieros. El banco examina otra cosa: libro de familia fiscal actualizado, acuerdos de socios firmados, titularidad real sin zonas oscuras. He visto una compañía de componentes de automoción perder una línea de descuento de 1,2 millones no por falta de rentabilidad, sino por tener el libro de familia fiscal desactualizado. El negocio funcionaba. El comité no pudo validar quién respondía realmente. La planeación financiera no es solo proyectar flujos. Es asegurar que cuando el banco abra la carpeta, encuentre lo que necesita sin excusas. La empresa más rentable según EBITDA puede ser la menos financiable según criterios bancarios. La diferencia es el trabajo previo que casi nadie hace antes de llamar a la puerta. ¿Cuántos de tus socios firmarían hoy mismo un acuerdo de garantías personales? .